Siempre he sido fan de el Hombre Araña. Es increíble la situación de Peter Parker: huérfano a temprana edad, su tío muere por su culpa (más o menos), y arriesga su vida ayudando a los demás (lo que no agradecen). Además dice que NO al amor de su vida para seguir siendo Spiderman, lo que la gente aprecia? NO. Me parece increíble su historia, una historia de sacrificio, un verdadero héroe.
De la misma forma que la araña picó a Peter Parker, Dios nos ha alcanzado. La única diferencia es que no fue al azar. Dios nos tomó a cada uno y nos dio la paz, el gozo, la alegría, la libertad y la plenitud que siempre deseamos. Sin embargo así como el Hombre Araña debemos dejar pasar sueños, deseos propios para tomar los de Dios. Mucha gente piensa que entregar nuestros sueños a Dios significa ser esclavo en una iglesia y convertirte en Sacerdote y no casarte, jajaja.
Dios nos muestra algo en Génesis 15. Abraham ya había sido picado por Dios (tu y yo) el plan era bendecirlo, engrandecerlo, darle descendencia para que él bendijera a otros (el plan de Dios para ti y para mi). Sin embargo llegó un punto en la vida de Abraham (como en la de todos, “Amalek”) en que se desesperó, se entristeció al punto de reclamarle a Dios que los planes y sueños no se habían realizado aún. Ahí es cuando Dios lo saca de la carpa y le dice “cuenta las estrellas del cielo, a ver si puedes.”
Hay veces en las que nos cansamos de no lograr o no hacer ciertas cosas que parecen mejores o más interesantes. Nos encerramos tanto en una rutina, que nos desesperamos y queremos nuestros sueños YA! Es cuando debemos salir, y contar las estrellas. Los planes de Dios son más grandes, no hay que conformarnos con lo ordinario. Sólo hay que ser pacientes y aprender a esperar. Cuando te desesperes, solo CUENTA LAS ESTRELLAS! ¿Quién está conmigo?
